¿Por qué es mejor el cambio automático?

06/03/2019
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En España, la mayoría de conductores hace escasos años no dudaban a la hora de decantarse por un coche con transmisión manual. De hecho, la mayoría de países de Europa se presentaban algo reacios a los cambios automáticos, siendo a nivel nacional casi nula su aceptación, más todavía en comparación con países como Estados Unidos, donde la mayoría de coches cuentan con ese tipo de cambios.

Así, los cambios automáticos no acababan de asentarse en el mercado, siendo los principales frenos a su compra motivos como la limitada oferta existente, el mayor precio tanto en la compra como en el mantenimiento y la reparación o el mayor gasto de combustible, así como el miedo a “no controlar” el coche, surgido por el desconocimiento que existe sobre el tema.

Efectivamente, las transmisiones automáticas de hace unos cuantos años podían resultar lentas y dificultar la eficacia de la frenada, pero con el tiempo se han ido mejorando cada vez más. Las actuales pueden llegar a ser tan rápidas y eficaces (o incluso más) que las manuales y han reducido también su gasto en combustible. Además, si antiguamente eran prácticamente exclusivas para vehículos de alta gama, hoy se están generalizando como una alternativa viable en coches de todo tipo e incluso cuentan con diversas variantes.

Con todo ello, cada vez más conductores se suman a este tipo de transmisión, disfrutando de sus ventajas. Aun así, muchos otros se mantienen firmes y opinan que las sensaciones que transmite conducir con un motor manual son inigualables. Habrá entonces que analizar cada caso y, sea como sea, ser conscientes de las ventajas que puede aportar un cambio automático para poder tomar la mejor decisión.

Ventajas del cambio automático

En muchos casos existe un miedo a los cambios que frena a numerosos conductores que alguna vez se hayan planteado pasarse al automático. Este suele deberse al desconocimiento que existe sobre el tema, por lo que es útil informarse de las ventajas que este puede conllevar.

Comodidad

Es, sin duda, el cambio que más se nota cuando se da el paso hacia la transmisión automática. El confort que ofrece este tipo de coches es mucho mayor en general, aunque especialmente en situaciones como la conducción por zonas urbanas con tendencia a encontrar atasco, ya que implican estar frenando y arrancando el vehículo continuamente. En un coche automático, al no existir el pedal del embrague ni la palanca de cambios, se puede prestar más atención a tareas como acelerar o frenar. El pie izquierdo puede quedarse en reposo y la mano derecha puede estar más tiempo en el volante (algo muy útil también en, por ejemplo, trayectos con muchas curvas), reduciendo así el esfuerzo físico que se necesita y también el esfuerzo mental, al poder centrarse más en la carretera.

Mayor seguridad vial

Verse obligado a combinar el pedal de embrague con la palanca de cambios muy a menudo puede suponer un esfuerzo para muchos conductores y, especialmente, hacerse complicado para los noveles. La atención que tradicionalmente requerirían estas tareas puede ahora destinarse a la carretera, con lo que el conductor puede estar más al tanto de lo que ocurre a su alrededor y actuar en consecuencia, reduciendo así el riesgo de despistes y, por tanto, de accidentes.
Además, en estos casos no influirá la destreza que tenga la persona para cambiar de marcha, algo que es de gran ayuda en maniobras como la incorporación a vías o algunos adelantamientos, así como la subida de pendientes.

En general, un cambio automático se lleva más fácil que uno manual, considerando también que estos coches no se calan.

También se reduce el riesgo de accidentes, que en muchos casos son causados por equivocarse al utilizar el pedal o por la profundidad con la que se pise el mismo.

Mayor cuidado del motor

El cambio manual tiene una mayor tendencia a sufrir daños, principalmente provocados por los cambios de marcha demasiado bruscos. Estos, además de poder causar averías, van poco a poco deteriorando el propio motor. Como los automáticos se aseguran de que el cambio de marcha sea adecuado y de manera automática (como su propio nombre indica) en el momento idóneo, se evitan estos cambios forzados, realizando la operación con suavidad y rapidez. Todo ello permite que sus motores conserven mejor su buen estado y eviten ciertas averías.

Se utilizan cada vez más e introducen mejoras

La evolución de la tecnología permite que estos motores sean cada vez más eficientes y mejoren su rendimiento, superando a los manuales. No solo se están implantando cada vez en más coches, sino que son prácticamente un requisito para coche eléctrico españa y los híbridos y (que están ganando protagonismo y continuarán haciéndolo) o para la inclusión de nuevas ayudas a la conducción.

Muchos permiten un modo manual

Si el resto de ventajas de los coches automáticos le parecen insuficientes a alguien que mantiene que “no permiten disfrutar de la conducción”, tal vez le conviene saber que la gran mayoría de coches automáticos actuales ofrecen la posibilidad de utilizar un modo manual (M) o secuencial (S), con lo que el conductor decide el cambio de marcha utilizando las levas del volante o la palanca.

Inconvenientes del cambio automático

Mayor precio

Los coches de transmisión automática tienen un precio más elevado incluso en coches del mismo modelo e iguales prestaciones y añadidos. Este aumento suele situarse entre los 600 y los 2.000 euros, cifra que varía en función de aspectos como el tipo de caja que elija (por ejemplo, las cajas manuales pilotadas son más baratas que los DSG) o la marca y gama del vehículo. Sin embargo, esta diferencia se ha ido reduciendo en los últimos años,haciéndose cada vez más baratas.

Mantenimiento más costoso

El cambio automático requiere un mayor número de componentes y de mayor complejidad (piezas móviles y tecnologías más avanzadas), con lo que no solo el mantenimiento requiere de más atención y frecuencia, sino que sus revisiones y reparaciones son más caras, incrementándose también este desembolso.

Más consumo de combustible

Por lo general, el consumo medio de las transmisiones automáticas es mayor que el de las manuales, en torno a un 10% más. Sin embargo, con la mejora de la tecnología cada vez se están aproximando más a las cifras de cualquier caja manual, superándolas incluso en algunos casos. Es más, en el caso de los manuales debería considerarse el tipo de conducción que realice quien lo esté llevando, que, de no ser la adecuada, puede suponer un gasto innecesario. También son más eficientes en lo que a emisiones contaminantes se refieren.

Algunos deterioran más los frenos

Los automáticos más antiguos no permiten, a diferencia de los manuales, utilizar el motor como freno mediante la reducción de marchas. Así, se
gastarían más frenos, aunque cada vez están más preparados para evitar este tipo de problemas, de forma que el sistema de cambio secuencial sí permite usar el freno de motor.

En definitiva, los cambios automáticos conllevan una serie de beneficios que se deben considerar frente a los manuales. Por su parte, las desventajas que tradicionalmente se asocian a ellos se están eliminando con la mejora y generalización de estas tecnologías, de forma que aspectos negativos como podían ser su elevado precio o gastos de combustible se hacen casi imperceptibles en los nuevos modelos. Considerando la comodidad y que la mayoría de nuevos coches incluirán esta mecánica (con especial atención al papel de los híbridos y los eléctricos), es interesante planteárselos como una alternativa.
Una vez dado el paso, solo será necesario acostumbrarse mediante un período de adaptación que, sin embargo, no suele durar mucho. Siendo conscientes de que no existe pedal de embrague y de las nuevas funciones del coche, lo más seguro es que el conductor se adapte rápidamente y comience a disfrutar de las ventajas de estos vehículos.

Apasionado del motor, las motos, viajar y la fotografía. Empecé mis andaduras en el mundo del motor con un Peugeot 106 y una KTM.

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