¿Qué hago si recientemente he comprado un coche diésel?

12/02/2019
Facebook
Twitter
INSTAGRAM

Puede que ahora no sea el mejor momento para la compra de un coche diésel, teniendo en cuenta las restricciones que está sufriendo. Sin embargo, no todo está perdido, ya que muchas de las medidas tomadas (como las restricciones de acceso a Madrid) no afectan a conductores externos a esa zona, por lo que pueden aprovechar la vida útil que queda de su coche. Si esto no fuera así, se plantean otras opciones como su venta, aunque teniendo en cuenta ciertas consideraciones.

Comprar coche diésel en 2019

A pesar de la mala imagen a la que se le está sometiendo, el diésel puede ser útil para cierto tipo de conductores. Hay que evaluar asuntos como el uso que se le dará, el precio o la etiqueta que le corresponde, aunque para la mayoría de compradores puede no ser la mejor opción.

Los últimos cambios en lo que respecta a las regulaciones medioambientales están afectando de manera especial a los coches diésel. Estos están siendo objeto de medidas como la subida de impuestos a su carburante, las restricciones en el acceso a grandes ciudades como Madrid o Barcelona y una futura prohibición de matriculación y circulación. Por todo ello, muchos conductores que estaban decididos a comprar un vehículo de este tipo tienen ahora muchas dudas. ¿Merece la pena comprar un diésel en 2019?

La imagen de este tipo de automóviles se ha visto muy afectada, tanto por las medidas previamente mencionadas como por el escándalo de Volkswagen en 2015 y, entre otras cosas, por el miedo generalizado a los problemas que pueda acarrear tener un diésel. Por estos motivos, muchos usuarios ni siquiera se plantean comprar un coche a gasóleo, aunque existen ciertos casos en los que podría ser de utilidad. Para saber si la compra de un diésel en la actualidad merece la pena, deben considerarse diversos factores:

  • Uso que se le va a dar al coche: si la mayoría de recorridos van a ser cortos o urbanos (por ejemplo, para trabajar en la ciudad), no conviene la compra de un diésel. Sin embargo, sí que puede amortizarse si se hacen muchos kilómetros por carretera o si el tipo de vehículo es grande.
  • Mercado al que se va a acudir: los coches diésel nuevos con motores Euro 6 emiten menos CO2 que los gasolina y aproximadamente el mismo número de partículas. Estos coches nuevos están mucho más optimizados y son más limpios que los antiguos, prácticamente igualando (e incluso superando) a los de gasolina. Por ello, en general los motores limpios no deberían suponer un gran problema. La cosa cambia cuando se trata del mercado de segunda mano, donde la antigüedad (y mucho más si es de antes de 2006) supone una barrera importante, especialmente si se habita cerca de grandes ciudades como Madrid o Barcelona por las restricciones al acceso que se imponen.
  • Etiqueta DGT: es esencial si se habita cerca de una gran ciudad, ya que las limitaciones que se están imponiendo se basan principalmente en este etiquetado.
  • Precio: por la ley de la oferta y la demanda y la escasez de interesados en comprar diésel, es muy probable que los precios bajen o existan más promociones o descuentos, por lo que puede ser interesante su compra. Sin embargo, habrá que tener muy claros los problemas que supondrá tenerlo, como las limitaciones de acceso a ciertas zonas o los impuestos al diésel, que buscan ponerlo al mismo nivel que los motores de gasolina.

Así, desde diversas asociaciones o empresas relacionadas con el sector se defiende el diésel con argumentos como su menor consumo o la mejora que existe en la actualidad respecto a sus emisiones contaminantes. Con todo ello, dependiendo de los factores previamente mencionados y del tipo de coche que sea, puede que la compra de un diésel sea una opción adecuada, siempre y cuando se adapte al estilo de vida del conductor y no suponga ningún tipo de interrupción en sus trayectos habituales. Aun así, siempre hay que tener en mente que este tipo de inversiones son a largo plazo, pues su uso se da entre unos 5 y 10 años, con lo que habrá que analizar las expectativas de futuro.

Sin embargo, para la mayoría de conductores de las grandes ciudades es una mala opción en la actualidad. Por una parte, el aumento de los impuestos y el intento de equiparar el diésel con la gasolina provocará que el beneficio económico que suponía anteriormente el gasóleo sea nulo. Además, la mayoría de fabricantes dejarán de producir este tipo de coches dentro de unos, aproximadamente, 5 años, y la presión ejercida sumada a la mala imagen complicarán su reventa e incrementarán su depreciación. También se debe recordar que los nuevos diésel son más limpios a cambio de la introducción de nuevos sistemas más difíciles y caros de mantener. Por tanto, la compra o no de un diésel queda a elección de cada conductor, si bien todo apunta a que solo será rentable en casos concretos.

Vender coche diésel y comprar gasolina

Ya que su retirada va a ser paulatina, en el corto plazo no tiene efectos tan negativos como se suele pensar y puede aprovecharse lo que le quede de vida útil. Sin embargo, su depreciación irá siendo mayor a medida que se acerquen fechas clave como 2025 o 2040, por lo que se puede plantear la venta del diésel para adquirir otra alternativa. Aun así, hay que considerar que la gasolina no deja de ser combustión y, por tanto, también será sometida a restricciones.

Con esta lucha contra la contaminación y lo que ya se ha denominado en numerosas ocasiones como la “demonización del diésel”, las medidas son claramente visibles en varios países de Europa, así como en zonas de España como las Islas Baleares, Madrid o Barcelona.

Así, se ha extendido un miedo a no poder utilizar el gasóleo y se ha generalizado la creencia de que es mucho más contaminante que el de gasolina, cuando la realidad es que los nuevos modelos prácticamente lo igualan. A pesar de que a corto plazo no vaya a suponer grandes problemas, existe una tensión que ha generado dudas y prisas entre los conductores por vender rápidamente sus vehículos diésel, considerando que todo apunta a que el panorama irá a peor.

En estos momentos la venta de un diésel es una tarea complicada. En la actualidad existe una mayor demanda de vehículos de gasolina, algo que está afectando gravemente a concesionarios y otros profesionales, que muchas veces se ven incapaces de dar salida al diésel que les queda en stock. Las ofertas, los descuentos y las bajadas de precios no son suficiente para convencer a alguien que tiene en mente los problemas de estos automóviles. Así, a mediados de 2018 se había reducido el porcentaje de ventas un 25% respecto al año anterior.

El mercado de vehículos de ocasión también es uno de los que más va a sufrir. Ya se notan algunos cambios, como una mayor lentitud en el proceso de venta o una disminución de las búsquedas online para motores de gasóleo, que tienden a equilibrarse con los de gasolina. De momento la repercusión en segunda mano no es tan profunda, principalmente porque muchos de los compradores de coches usados no pretenden utilizarlo por muchos años, con lo que no existe tanto temor a verse afectados por las medidas restrictivas. Sin embargo, lo más probable es que la situación siga empeorando y la demanda y, consecuentemente, el precio de los diésel de segunda mano se vea muy reducido.

Las palabras de la ministra de Transición ecológica Teresa Ribera (“los diésel tienen los días contados”) han confundido a los conductores. Muchos de ellos acababan de comprar un vehículo a gasóleo, con lo que se planteaban el futuro del mismo e incluso piensan en venderlo lo antes posible antes de que se deprecie más. Sin embargo, esta alarma puede resultar excesiva. Lo ideal es analizar en profundidad la situación personal en base a factores como el uso que se le va a dar o el tiempo que se quiere mantener. La desaparición del diésel no es inminente, sino que continuará su presencia durante unos años, junto a modelos de movilidad como la gasolina, el gas o los híbridos y eléctricos.

Si a pesar de ello la idea es vender el diésel de segunda mano, primero hay que pensar qué se hará después. ¿Conviene vender el diésel para comprar un gasolina? Lo cierto es que, a pesar de que todos los focos están puestos en contra del diésel, los futuros cambios también afectarán a los motores de combustión en general y, por tanto, a los de gasolina. La gasolina tiene ventajas como su adecuación para el uso urbano y desplazamientos cortos o que se puede amortizar la compra con menos kilómetros recorridos de los que requeriría un diésel. Sin embargo, si el único motivo que ha llevado a la venta de un diésel es el miedo a las restricciones e impuestos, es necesario saber que, aunque de manera más paulatina que el diésel, la gasolina planteará esas mismas barreras en un futuro. Por ello, de nuevo se debe considerar si la gasolina es una opción adecuada o si conviene más optar por formas de movilidad como los coches eléctricos o incluso fórmulas como el renting, el leasing o el carsharing.

Si aun así persiste el deseo de vender un diésel, se debe saber que su depreciación es cada vez mayor y la venta se complica. Algunos consejos son centrarse en su etiquetado medioambiental y el tipo al que corresponde y explicar aspectos como el uso que ha tenido o su consumo real.

¿En qué me afecta tener un coche diésel?

Tener un coche diésel afecta, principalmente, en tres aspectos: la subida del impuesto del gasóleo, que lo equipara a la gasolina y deja su beneficio nulo; la depreciación que sufrirá el vehículo a medida que pase el tiempo y las restricciones que sufrirá en cuanto acceso, principalmente, a las grandes ciudades.

IMPUESTOS

Tras la llamada de atención a España por parte de Bruselas en lo que se refiere a la fiscalidad del gasóleo, el Gobierno ha decidido llevar a cabo una subida de imposición al diésel con el fin de igualarla a la de la gasolina. El Gobierno mantiene que esta medida es disuasoria y que se implantará de forma escalonada, no afectando a trabajadores autónomos como transportistas o taxistas.

Esta medida encarecería el diésel entre 10 y 15 céntimos por litro, de forma que su precio sea similar a los 40.25 céntimos de la gasolina, frente a los 30,70 del gasoil. Esto conlleva un aumento de, aproximadamente, un 31% de su precio, lo cual supone un incremento de unos 5 euros por cada 50 litros, aunque pueden existir diferencias entre las comunidades autónomas.

También se plantea que la carga por el impuesto de circulación se vincule a lo que contamina el vehículo y no a su potencia, como ocurría hasta ahora.

DEPRECIACIÓN

Las medidas a nivel nacional contemplan prohibir las matriculaciones de diésel, gasolina e híbridos desde 2040 y su circulación desde 2050. Por ello, aunque la repercusión a corto plazo no es tan grave, la demanda continuará cayendo y, con ello, los precios. Así, aunque se trate de nuevos diésel (mucho más limpios que los anteriores), su depreciación continuará aumentando.

RESTRICCIONES

Las prohibiciones que se plantean para los diésel no son taxativas, sino que, de momento, se basan en las limitaciones de acceso y circulación que están estableciendo ayuntamientos como el de Madrid o Barcelona para mejorar la calidad del aire y que se basan, entre otras cosas, en la antigüedad del automóvil. Así, parece que empieza a tenerse en cuenta este aspecto más que el tipo de combustible utilizado. Por lo tanto, estas normativas afectan a las grandes ciudades principalmente, sin apenas repercusión, al menos de momento, en zonas rurales o para la circulación por carreteras. Sea como sea, el objetivo es ir eliminando paulatinamente este tipo de vehículos contaminantes de la circulación.

En el caso de Madrid y Barcelona cuentan desde 2016 con medidas restrictivas en momentos de alerta por contaminación, mientras que recientemente se amplían estas limitaciones, como ocurre con Madrid Central. A pesar de que los principales afectados son los diésel, también tiene repercusiones en los de gasolina en función del distintivo medioambiental.

Algunas de las propuestas a nivel nacional son la de Barcelona, que prohíbe a partir de 2019 que circulen vehículos de más de 20 años (que no cumplan la Euro 1) o Madrid, donde a partir de 2020 no podrán circular los diésel anteriores a 2006 ni los gasolina de antes del 2000. Todo apunta a que este tipo de normativas se seguirán extendiendo a más ciudades y siendo más restrictivas. También se observa a nivel europeo, donde más de 220 ciudades cuentan con zonas LEZ (Low Emission Zone o zonas de bajas emisiones).

¿Existen distinciones reglamentarias entre coches diésel?

Las limitaciones impuestas no son iguales para todos los vehículos diésel, sino que se centran también en su antigüedad, como refleja el etiquetado de la DGT que es la base de las medidas que se llevan a cabo en Barcelona y Madrid y distingue los diésel entre C, B o sin etiqueta.

Las normativas que se están implantando en ciudades como Madrid y Barcelona hacen especial hincapié en los diésel de mayor antigüedad. Ambas ciudades se basan en los modelos de distinción medioambiental de la DGT, que se basa en las emisiones de CO2, NO2 y partículas en suspensión. Por este motivo, la restricción afecta más a los coches diésel, a los que se les pide menor antigüedad para considerarlos menos contaminantes que otros de gasolina con más años. La clasificación se materializa en distintas etiquetas

  • CERO emisiones (azul): incluye vehículos eléctricos de batería, eléctricos de autonomía extendida, híbridos enchufables con una autonomía mínima de 40 km y vehículos de pila de combustible, así como motocicletas, triciclos, cuadriciclos, ciclomotores, turismos, furgonetas ligeras, vehículos de más de 8 plazas o de transporte de mercancías con estas características.
  • ECO (verde y azul): híbridos enchufables con autonomía menor a 40 km, híbridos no enchufables y vehículos de GLP o GNC, además de los turismos, furgonetas ligeras, vehículos de más de 8 plazas o de transporte de mercancías con estas características.
  • C (verde): turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir de 2006 (debe cumplir el Euro 4 y 5) y diésel desde 2014 (debe cumplir el Euro 6). También contempla vehículos de más de 8 plazas y pesados, tanto de gasolina como de diésel, matriculados a partir de 2014.
  • B (amarillo): turismos y furgonetas ligeras de gasolina matriculadas a partir del 2000 (norma Euro 3) y diésel a partir de 2006 (Euro 4 y 5) y vehículos de más de 8 plazas y pesados tanto de gasolina como de diésel matriculados a partir de 2005.
  • Sin etiqueta: coches diésel anteriores a 2006 y gasolina anteriores al 2000, motos y ciclomotores anteriores a 2003.

Así, en lo que se refiere a diésel solo están presentes en la opción de etiqueta  C, B o sin ella, es decir, corresponden a aquellos que sufrirán más restricciones. La clasificación dentro de una u otra categoría, como se puede comprobar, se basa en la fecha de matriculación, siendo los más antiguos los que se ven más afectados.

Por lo general, la circulación de los diésel no se prohibirá excepto en algunas zonas y accesos a las ciudades, pero conviene saber a qué categoría pertenece el coche. Con ese fin, se ha habilitado una web donde se puede comprobar introduciendo la matrícula.

Las pegatinas fueron enviadas cuando se introdujo la clasificación o se entregan en los concesionarios. Si no se dispone de ella, se puede comprar por 5 euros en oficinas de Correos, en determinados talleres o mediante el Gestor administrativo.

Voy a cambiar de automóvil ¿Qué alternativas hay?

Aunque la mayoría de conductores están inclinándose ahora por la gasolina, no deja de ser un motor de combustión que puede enfrentarse a futuras restricciones. Existen otras opciones como el GLP, GNC, híbridos o eléctricos.

Tras todo lo que se ha hablado acerca del diésel y las propuestas para su limitación que ya están en marcha, los conductores están empezando a buscar alternativas. Las opciones son muy variadas: gasolina, híbridos, eléctricos… Sin embargo, muchas de estas posibilidades pueden suponer los mismos problemas que el diésel, teniendo en cuenta los esfuerzos por llegar a una descarbonización, dejando de lado la combustión. Sin embargo, hasta que se consiga una electrificación total queda bastante tiempo, con lo que puede ser interesante analizar todas las alternativas al diésel.

  • Gasolina: es la opción más planteada, principalmente por ser una de las dos formas de movilidad más tradicionales. Es útil para desplazamientos cortos y urbanos o para quienes no hagan muchos kilómetros. Además, son más baratos que los coches diésel, aunque su consumo sea ligeramente mayor.
  • GLP y GNC: el autogas o gas licuado del petróleo (GLP) y el Gas Natural Comprimido (GNC) han sido comúnmente considerados como la alternativa con etiqueta ECO más adecuada al diésel, a pesar de que no cuentan con una cuota de mercado muy representativa. Uno de los principales problemas que presentan es la escasez de estaciones de servicio para ellos, situándose las cifras en 64 para GNC y 602 para GLP. No solo contaminan menos, sino que también consumen menos que los modelos de combustión (y además con un combustible más barato). El propio precio del vehículo es más asequible que el de uno eléctrico o híbrido.
  • Híbridos: a pesar de que también dejarán de circular en un futuro debido a las medidas propuestas, son una de las mejores alternativas para realizar un cambio paulatino y llevar a cabo la transición hacia la electrificación. De momento, no sufren restricciones como lo hacen coches diésel o gasolina. Su precio suele ser más elevado y el motor eléctrico normalmente está en marcha en trayectos urbanos de hasta 50 km/h, con lo que la contaminación no desaparece del todo.
  • Eléctricos e híbridos enchufables: a pesar de contaminar bastante menos que las otras alternativas, su precio inicial es mayor y la infraestructura de recarga necesaria es todavía insuficiente, con lo que su uso se complica.

Renting o leasing

Negocios que ofrecen coches por pago mensual y que permiten cambiar el vehículo al finalizar el contrato, de modo que se puede ir adaptando a las necesidades del momento y las circunstancias de cada conductor.

Responsable de operaciones de Coches55. Apasionado del motor, las motos, viajar y la fotografía. Empecé mis andaduras en el mundo del motor con un Peugeot 106 y una KTM.

Te recomendamos

  ¿Qué hacer si recibo un coche en herencia?
  Trámites para dar de baja un coche
  ¿Qué es la reserva de dominio de un coche?